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jueves, 30 de diciembre de 2010

Castle down

Sí recorrés la orilla del otro lago, el más grande, porque te gusta. No hay nadie en los botecitos, el agua está quieta. Pasás por al lado del castillito. Sí, aquél que de pequeña creías que era morada de una princesa dormida. Hoy sabés que es una biblioteca infantil. Pero no perdés las ilusiones, en el fondo seguís creyendo. [...] No querés creer que lo dejaste ir, otra vez. Querés creer que sos una princesa dormida en el castillo junto al lago y que él es el príncipe que te va a despertar.
Y querés creer que vas a verlo de nuevo. Porque tarde o temprano, todas las princesas encuentran al príncipe azul. Pero... ¿Sos vos una princesa?


Ese es un fragmento de Páginas en blanco, y lo cité porque ayer estuve por esa parte del Parque Rodó, y no pude evitar acordarme, como siempre que paso por ahí. Pero no lo puse sólo por eso, sino porque recordar esta parte de la historia, me hizo darme cuenta de que no, no todas las princesas encuentran al príncipe azul -una especie de pitufo mutante-, y que quienes lo consiguen, no siempre son princesas. Que a veces con desear no basta, y que las ilusiones a veces son autodestructivas.
Y todo eso por pasar cerca del castillito; qué suerte que no estaba sola, que estaba con amigos, porque si no me habría terminado tirando al lago. Obvio que no me ahogaba ni en pedo ahí, pero seguro que mutaba en algo extraño (?)
En fin, qué forma de cagar una reflexión la mía.



Edit: Hoy pasé de nuevo, con otras amigas. Cosas del destino (?)

martes, 7 de septiembre de 2010

Nuevos desafíos

Acabo de volver del Correo.

Acabo de enviar Páginas en blanco a un concurso del cual no voy a decir el nombre porque soy superticiosa (?).


Bueno, va sin hacerme ilusiones de nada. Con toda la intención de que sea una nueva experiencia, un desafío, y quién sabe, una posibilidad, aunque sea chiquita.

Aiiis *-*

miércoles, 25 de agosto de 2010

PeB terminada, del todo del todo *-*

Acabo de terminar la corrección de Páginas en Blanco.
Suena irreal, y ahora que me pongo a pensar, la fecha es totalmente coherente.
Empecé esta historia a fines de Agosto, para terminarla a principios de Diciembre, una noche en vela, como ésta, escuchando a Carla Bruni.
Hubo muchos cambios en las correcciones, y me descubrí asombrándome de algunos párrafos... ¿eso lo escribí yo? Me sorprende, con lo autoexigente que soy, haberme quedado orgullosa de ciertos fragmentos.


Y de volver a enamorarme de Gabriel, de sentir como Milena, de perderme entre las páginas ya no en blanco de esta historia, ahora terminada.

Todo empezó con las palabras.  Se entrecruzaron en mi mente, como las palomas de la plaza, y necesité escribirlas. Además, era un desafío que me atraía desde hacía tiempo, el de escribir la historia en segunda persona. Desde que me dijeron "una novela en segunda persona? no se puede..."

Así surgió Páginas en Blanco. De desafíos e impulsos. Nada de planes, sólo ideas vagas.

Le tengo tanto cariño, que ahora me cuesta mucho dar por finalizada esta etapa. Pero también me llena de felicidad y satisfacción saber que pude terminar.

Un beso :)

(pd: la foto no es mía, la encontré por ahí, pero es per-fec-ta *-*)

lunes, 30 de noviembre de 2009

Páginas en blanco

Cuando la chica que dibuja en las plazas, se cruza el chico que pasea perros; de inmediato se da cuenta de que su vida está por cambiar.
¿Qué es lo que le causa tanta intriga?
¿Por qué no puede parar de dibujarlo?
¿Y por qué no se atreve a hablarle...?




Esta historia la empecé sin querer. Tenía ideas dando vueltas, pero no fue hasta que me puse a escribir el inicio en una cuadernola, que realmente me puse a trabajar en ella. Pensaba que iba a ser más difícil, dado que está escrita en segunda persona, pero al contrario, me resultó mucho más fácil. La escribí desde agosto de 2009, hasta diciembre del mismo año. Trabajaba en ella en las pausas de las otras dos historias que escribía en ese momento, Las llaves del silencio, y los últimos dos capítulos de La octava profecía.
Le tengo muchísimo cariño, porque es mi primera historia realista, y porque realmente tiene algo que me hace sentirme bien leyéndola, aunque no sea muy compleja, en realidad. Es corta, pero creo que está bien así. La envié a un concurso, del que todavía no sé el resultado, aunque no tengo muchas esperanzas.